sábado, 20 de marzo de 2010

CONTACTO CON TACTO. VIVENCIAL

Contacto con tacto

Repasando un poco la historia del hombre y de la humanidad en todo su contexto, nos encontramos con un individuo muy particular, si nos ubicamos 5.000 años atrás, aquel hombre era de naturaleza matriarcal, sensorial y por ende desrepresor como eran los Drávidas. Éstos al ser invadidos por los arios de naturaleza opuesta, patriarcal, antisensorial y represora modificaron en los primeros sus caracteres sensibles y el respeto de éstos por las leyes de la naturaleza.

Los Drávidas fueron los precursores de la ciencia ayurvédica, del ocio creativo, de la meditación, del hedonismo… Sibaritas por excelencia, estaban convencidos de que viajamos en un transespacio que se llama planeta tierra y que solo nosotros podemos elegir entre ser polizontes en la bodega o viajar en la parte VIP del barco.

Tenemos que recuperar nuestra naturaleza interna… sin miedos… convencidos de que solo así podemos salvarnos de tanto alejamiento, un alejamiento de nosotros mismos, y cuanto más del otro… si no tenemos registros de placer, de gozo, si nuestra sensibilidad está reducida a una porción de imaginación, si en vez de sentir pensamos las cosas, si en vez de sentir imaginamos lo que debemos sentir… y así, todo mental… sin abrirnos a sentir. El peso de la cultura, las estructuras caracterológicas que nos hemos formado, las máscaras, de capas y capas superpuestas que llevamos, por no dejar aflorar al verdadero ser que somos, desde lo genuino, desde la esencia, desde nuestro verdadero ser interior…

Vivimos reprimiendo el auténtico sentimiento, por vergüenza, por orgullo, por conformar al entorno que nos somete con manipulaciones, con su egoísmo, por estar siempre "necesitando agradar", por temor a estar o quedar "solos". Cuando alguien nos estimula, nos despierta alguna mínima porción de la libido, por activar nuestros corpúsculos, por sensación, por contacto visual, por contacto físico, por vibración del campo de espacio vital, por un sinnúmero de manifestaciones posibles, desviamos el recorrido, pisamos el freno, en lugar del acelerador, no nos permitimos sentir, no nos entregamos a sentir, tenemos miedo de sentir, no sabemos expresar lo que sentimos, por miedo… miedo a nosotros mismos, tememos a nuestras reacciones, no permitimos "que nos lleven", y como justificante, si es que en algún momento nos descuidamos, dejamos el control, diremos que el otro tuvo mala intención… por ser descubiertos sintiendo sensaciones, diremos que el otro abusó de nuestras emociones… "nos aumentó la carga, nos provocó un subidón a propósito… desde la mala intención, todo por vergüenza y orgullo…. QUE SIMPLE QUE ERA EL HOMBRE DE HACE 5000 AÑOS…

Claro, que nuestra madre no es Drádiva, entonces no nos bañó hasta la adolescencia, no nos hizo masajes todos los días con aceites naturales, cuando nos amamantó no nos dejó desnudos succionando sus pechos en su cuerpo desnudo… sintiendo el contacto directo con la totalidad de su ser. Y, después, saber que somos libres de tabúes… cuando hoy el hombre diría que eso es incesto (los desprejuiciados de honrada conciencia, los pecadores hipócritas, los moralistas necios…) aquel hombre no merecía cualquiera de estos rótulos porque su naturaleza estaba libre de presiones impuestas por especulaciones.

Desde nuestros registros akásicos (inconsciente colectivo), podemos recuperar a aquel hombre que fuimos. Abordar la frontera cerebral donde está la porción de cerebro límbico, y la cisura de Silvio donde están los grabados del Súper Yo de hoy y de ayer… y de esa manera recuperar una forma de sentir que nos pertenece por derecho propio, porque es parte de nuestra esencia. Todo esto sin el temor de perder lo que hemos logrado para hoy… "el avance científico, el mundo cibernético"… y amalgamando los diferentes propósitos filosóficos, sin duda alguna estaremos creando una mejor calidad de vida… donde volveremos a reír de gozo, generando hormonas (endorfinas, serotonina, oxitocina etc.), que nos harán sentir día a día más felices.

Nos apremia recuperar el contacto, con el tacto que nos permitía sentir desde el corazón, desde la emoción sana, desde ese despertar los corpúsculos de cada centímetro de piel que se han dormido, activemos nuestros sistemas naturales que han quedado en vida latente por más de 5.000 años… recuperemos al hombre primitivo que habita en nosotros, que el post moderno, domesticado, de avanzada, no se transforme cada día más en un robot, que no se pierda en sí mismo… que se recupere a sí mismo, que se encuentre, que encuentre a los demás, que descubra por medio de la ternura, el cariño, que desarrolle la arqueología de su Alma, que sienta desde el contacto, las emociones. Que fortalezca su razón de ser por medio del sentir profundo…

POR PREVENSIÓN PRIMARIA, VOLVAMOS AL ABRAZO, A LAS CARICIAS, AL AUMENTO DE LAS SENSACIONES, A LA ESTIMULACIÓN DE LA LIBIDO, A LA DESCARGA DE LAS PASIONES, DE LAS PULSIONES, A VIVIR RESPETANDO LOS RITMOS DE LA NATURALEZA, CUANDO TENGO SED BEBO, CUANDO TENGO HAMBRE COMO, CUANDO TENGO SUEÑO DUERMO, y aquí cualquiera dirá qué tontería!, sin embargo, estamos cabeceando frente al televisor, y decimos, hasta que no termine la película no voy a dormir, sentimos ganas de evacuar los deshechos del colon y decimos, ahora no, lo haré luego. Imagine, si no respetamos las leyes de la naturaleza y los auténticos sentimientos, ya nos podemos preguntar qué hacemos?, qué queremos?, con nuestras vidas. El tiempo pasa y no vuelve… Reflexionemos!. RECUPEREMOS AL DRÁVIDA.

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